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Ternura es una palabra que dice muchas cosas:
sensibilidad, pasión, aproximación, cercanía.....
Encontrarla en determinados momentos puede dar sentido a una situación.
Lo que nos emociona no es la simple ternura por algo,
ni siquiera hacia alguien,
es la TERNURA CON EL, la TERNURA CON ELLA.
La ternura es sensibilidad, no sensiblería.
La ternura acaricia, pero también abraza.
Extiende sus alas y crea otra atmósfera, mas limpia, más respirable.
Toca con las manos del aire y produce un dulce escalofrío en la piel.
Toca como toca una palabra, un pensamiento, un deseo.
Los dedos, las manos acogen como una mirada,
con una hospitalidad que nos produce placer y confusión.
La ternura es infrecuente, tanto que no deja de ser ocasional, siempre discretamente deslumbrante.
Cuando llega es inconfundible.
Basta su aroma.
Nos toma.
Disipa la noche.
La ternura conlleva un saber detenerse en algo, con alguien,
y no temer los afectos y ser capaz de sentir el compás
de sus latidos singulares.
Cuando acariciamos, estamos tan cerca que propiamente no tenemos lo que acariciamos.
Dulce ternura.....................................
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